La desnutrición infantil en La Guajira: una emergencia que sigue cobrando vidas

desnutrición infantil en La Guajira

La desnutrición infantil en La Guajira continúa siendo una de las crisis humanitarias más graves de Colombia. La falta de acceso a alimentos, agua potable y servicios de salud ha convertido el hambre en un problema estructural que pone en riesgo la vida y el futuro de miles de niños, especialmente en comunidades rurales e indígenas del norte del país.

De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), la desnutrición ocurre cuando los niños no reciben los nutrientes necesarios para su desarrollo físico y cognitivo.
En La Guajira, donde el calor extremo, la escasez de agua y la pobreza estructural se combinan, las cifras son alarmantes y reflejan una crisis que trasciende lo alimentario.

El pediatra e infectólogo Kevin Rico Gutiérrez explica que existen tres tipos de desnutrición:

  • Crónica, que se manifiesta con retraso en el crecimiento.
  • Aguda moderada, que se evidencia en bajo peso en relación con la altura.
  • Aguda grave, la más peligrosa, que pone en riesgo inminente la vida de los niños.

“Los niños desnutridos no solo tienen más probabilidades de enfermarse, sino que también enfrentan cuadros más severos y prolongados”, advierte el especialista.

La desnutrición debilita el sistema inmunológico, haciendo que los menores sean más vulnerables a infecciones respiratorias graves, una de las principales causas de mortalidad infantil en Colombia.
Cada año, 4,3 millones de niños menores de cinco años mueren en el mundo por enfermedades respiratorias, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), y los más afectados son aquellos que viven en contextos de pobreza y malnutrición.

En La Guajira, el virus respiratorio sincicial (VRS), responsable de millones de hospitalizaciones anuales, representa una amenaza creciente.
“El VRS afecta con mayor severidad a los niños con desnutrición aguda, porque su cuerpo no tiene las defensas necesarias para combatirlo”, explica el doctor Rico.

Frente a este panorama, los expertos coinciden en que la vacunación es clave para romper el ciclo entre la desnutrición y las infecciones.
“Vacunar a los niños, y también a las madres gestantes, es fundamental para reducir el riesgo de enfermedades que pueden llevar a la muerte o agravar el estado de desnutrición”, subraya el pediatra.

El Ministerio de Salud, junto con organismos como Unicef, OIM y autoridades locales, ha implementado estrategias de atención integral, pero los desafíos persisten ante la magnitud de la emergencia y las dificultades logísticas en las zonas más apartadas.

Cada niño guajiro que padece desnutrición representa una deuda social pendiente. Combatir esta crisis requiere acciones sostenidas, no solo en alimentación, sino también en agua potable, salud preventiva, educación nutricional y seguridad alimentaria.
Porque detrás de cada cifra hay un niño que merece crecer sano, fuerte y con futuro.

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