A la cárcel dos señalados de ocultar cocaína en contenedores que salían del puerto de Barranquilla

En el puerto de Barranquilla siempre hay movimiento: camiones que entran, contenedores que salen, obreros que trabajan sin parar. En medio de esa rutina, dos hombres pasaban desapercibidos entre tantos viajes y motores encendidos. Nadie imaginaba lo que estaba ocurriendo a unas cuadras de allí.

En una bodega, escondida entre talleres, las autoridades descubrieron una operación que llevaba tiempo funcionando en silencio. Ese fue el lugar donde, según la Fiscalía, se modificaban contenedores refrigerados para esconder cocaína antes de regresarlos al puerto como si nada hubiera pasado.

Allí aparecía casi todos los días Rafael José De La Cruz Álvarez, alias Luxury. Las cámaras lo grabaron entrando y saliendo de la bodega, revisando los contenedores y dando instrucciones. Los investigadores dicen que él llevaba la logística y controlaba todo el proceso.

En esa misma rutina también estaba Jaime Llerena Gutiérrez, alias El Gordo, encargado de mover los contenedores desde el puerto hasta la bodega y luego devolverlos. Para los demás, era solo otro conductor trabajando en el sector.

El modo de operar era simple:
el contenedor salía del puerto, lo llevaban a la bodega, lo abrían, le hacían caletas y lo cargaban con el clorhidrato de cocaína. Después lo regresaban como si nada hubiera cambiado.

Todo parecía bien calculado, hasta que dos cargamentos con 365 kilos de clorhidrato de cocaína fueron descubiertos en España y Países Bajos. Esos hallazgos llevaron a los investigadores de vuelta a Barranquilla, directamente a la bodega donde Luxury y El Gordo trabajaban sin levantar sospechas.

Cuando fueron capturados, el puerto seguía moviéndose como siempre, pero en esa bodega quedó la evidencia del proceso: marcas en el metal, herramientas tiradas y contenedores abiertos que mostraban cómo funcionaba la operación.

Ahora ambos están en la cárcel mientras avanza el proceso judicial. Ninguno aceptó cargos.

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