La nave Orion completó con éxito una de las maniobras más importantes de la misión Artemis II, al separarse de la etapa superior del cohete que la impulsó al espacio. La NASA confirmó que, tras esta operación, comenzaron las pruebas de control y navegación conocidas como “operaciones de proximidad”.
En esta etapa, los astronautas toman el control manual de la nave para simular escenarios reales de acoplamiento, una habilidad clave para futuras misiones en órbita lunar y más allá. Estas pruebas permiten evaluar tanto el comportamiento del vehículo como la capacidad de respuesta de la tripulación.
Problema técnico en pleno vuelo no afectó la misión
Durante el ascenso, un fallo en las comunicaciones generó preocupación momentánea. Según explicó Jared Isaacman, el incidente ocurrió durante el traspaso de señal entre satélites, lo que provocó que el equipo en Tierra no pudiera escuchar a los astronautas, aunque ellos sí recibían instrucciones.
La situación fue controlada rápidamente y no tuvo impacto en la seguridad de la nave ni en el desarrollo de la misión. Las comunicaciones se restablecieron y el vuelo continuó sin contratiempos adicionales.
Orion entra en fase de evaluación antes del viaje lunar
El despegue se llevó a cabo desde Cabo Cañaveral, y tras completar la separación, la nave desplegó sus paneles solares y se prepara para una maniobra que la ubicará en una órbita terrestre elevada.
Durante cerca de un día, la cápsula permanecerá en esta órbita mientras se revisan todos sus sistemas. Si los resultados son positivos, la misión avanzará hacia su siguiente objetivo: viajar hacia la órbita de la Luna, en un trayecto que tomará aproximadamente cuatro días.
El regreso de la exploración tripulada a la Luna
La misión Artemis II busca retomar la exploración humana del espacio profundo, algo que no ocurre desde Apolo 17, cuando los últimos astronautas caminaron sobre la superficie lunar. En esta ocasión, la tripulación está integrada por Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen.
Este vuelo, que tendrá una duración aproximada de 10 días, servirá como antesala para futuras misiones que buscan no solo regresar a la Luna, sino establecer una presencia sostenible en su superficie en los próximos años.