El folclor colombiano está de luto. Este sábado se confirmó el fallecimiento del maestro Pedro ‘Ramayá’ Beltrán, una de las figuras más representativas de la música tradicional del Caribe y protagonista clave del Carnaval de Barranquilla, donde dejó una huella imborrable tras ser elegido Rey Momo en el año 2002. Su partida, a los 96 años, marca el final de una vida dedicada a la cultura, la música y la identidad popular.
Nacido en 1930 en el corregimiento de Patico, en Bolívar, ‘Ramayá’ construyó un legado que trascendió generaciones al innovar dentro de la cumbia, integrando instrumentos orquestales a un género tradicionalmente ligado a tambores y gaitas. Esta apuesta artística le permitió llevar su sonido a nuevos escenarios y consolidarse como uno de los grandes exponentes del folclor colombiano, manteniendo siempre la esencia caribeña que lo caracterizó.

Su camino musical también estuvo profundamente influenciado por su padre, el legendario Miguel Beltrán, con quien compartió escenarios y procesos creativos. Juntos impulsaron temas que se convirtieron en referentes de la música popular, como ‘El muerto borrachón’, pieza que marcó época y sigue vigente en la memoria colectiva. Con el paso de los años, ‘Ramayá’ consolidó su propio repertorio con canciones como ‘El ratón’, ‘La clavada’, ‘El mico ojón’, ‘La rebuscona’, ‘Mico ojón pelú’, ‘La estera’ y ‘El caballo Chovengo’.
Más allá de su música, Pedro ‘Ramayá’ Beltrán fue símbolo de tradición viva, de esos artistas que no solo interpretan el folclor, sino que lo transforman y lo proyectan hacia el futuro. Su legado permanecerá en cada carnaval, en cada cumbia y en cada rincón donde suene la música del Caribe colombiano.