Las autoridades confirmaron el hallazgo del cuerpo de Efraín de Jesús Botero, de 62 años, quien era la última persona reportada como desaparecida tras una incursión armada atribuida a las disidencias de las Farc en zona rural de Remedios, Antioquia.
Con este hallazgo se completa el trágico desenlace de un caso que ha generado conmoción en el Nordeste antioqueño. Botero formaba parte del grupo de cuatro campesinos que habían sido secuestrados en la finca El Bosque, ubicada en la vereda Las Camelias, luego de la irrupción de hombres armados señalados de pertenecer al frente cuarto de las disidencias de las Farc.

Las otras víctimas fueron identificadas como Rocío Silva, esposa de Botero, y una pareja de trabajadores que también se encontraba en el predio al momento de los hechos. La desaparición de los cuatro campesinos había sido reportada por familiares y habitantes de la zona, quienes durante más de un día mantuvieron la esperanza de encontrarlos con vida.
La confirmación de la muerte de Efraín de Jesús Botero cerró uno de los episodios más violentos registrados recientemente en esta región de Antioquia, donde continúan las disputas entre grupos armados ilegales por el control territorial.
La fotografía que evidenciaría el secuestro
Durante las labores de búsqueda surgió una imagen que se convirtió en una de las principales evidencias dentro de la investigación. En la fotografía aparecen los cuatro campesinos con las manos atadas mientras son vigilados por un hombre armado que porta un fusil.
La imagen reforzó la hipótesis de que las víctimas estuvieron retenidas por integrantes del grupo ilegal antes de ser asesinadas. El material ya es analizado por organismos de inteligencia y unidades especializadas que buscan establecer responsabilidades y reconstruir los hechos ocurridos en la finca.
Además del secuestro, las autoridades informaron que durante la incursión fueron incendiadas dos viviendas ubicadas dentro del predio y se realizaron grafitis alusivos a la estructura armada señalada de cometer el ataque.

Investigan si hubo extorsión detrás del crimen
Las autoridades trabajan sobre varias líneas de investigación para determinar los móviles del hecho. Una de las hipótesis apunta a que las víctimas habrían sido acusadas de colaborar con grupos rivales que se disputan el control de actividades ilícitas en la zona.
Sin embargo, familiares revelaron que recibieron una llamada en la que presuntamente se exigían 60 millones de pesos para la liberación de los campesinos, situación que también abre la posibilidad de que se tratara de un caso relacionado con extorsión.
El coronel Ferley Puerto, comandante encargado de la Policía en Antioquia, aseguró que unidades del Gaula, inteligencia e investigación criminal continúan desplegadas en la región para esclarecer lo ocurrido y dar con los responsables.
Gobernador señala a cabecilla de las disidencias
El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, responsabilizó por este crimen a Luis Antonio Montoya, alias “Jhon Fiera”, señalado cabecilla del frente cuarto de las disidencias de las Farc.
Según las autoridades, esta estructura criminal tiene presencia en municipios como Segovia, Yalí, Vegachí y Yolombó, donde mantiene disputas por corredores estratégicos y economías ilegales.
Mientras avanzan las investigaciones, la masacre de los cuatro campesinos vuelve a encender las alarmas sobre la situación de seguridad que enfrentan las comunidades rurales del Nordeste antioqueño.