Con el objetivo de proteger los cultivos que alimentan y sostienen a miles de familias, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) llevó a cabo jornadas de inspección y control fitosanitario en la vereda Santa Rita de Jeréz, zona rural del municipio de Dibulla. La iniciativa buscó fortalecer la sanidad vegetal y apoyar a pequeños agricultores en el corazón de La Guajira.
Durante la jornada, profesionales del ICA, en compañía de Asohofrucol y la UMATA de Dibulla, visitaron 12 unidades productivas donde se cultivan aguacate, cítricos y cacao. Allí ofrecieron asesoría técnica, evaluaron el estado de los cultivos y compartieron recomendaciones para mejorar la nutrición vegetal, el manejo de plagas y el rendimiento de las siembras.
Uno de los principales focos fue la identificación de síntomas en campo y la detección temprana de plagas como el Copturus aguacatae, que puede afectar seriamente la producción. Gracias al monitoreo preventivo, los agricultores aprendieron a reconocer amenazas fitosanitarias y aplicar prácticas que protejan sus cultivos sin afectar el medio ambiente.
Más que cultivos: tejido social y económico
Estas acciones no solo buscan proteger la producción agrícola, sino también fortalecer el tejido productivo de las comunidades rurales. Al brindar acompañamiento técnico, el ICA contribuye a que los campesinos produzcan de forma más segura y rentable, generando desarrollo rural y promoviendo la equidad en territorios vulnerables como la Sierra de Santa Rita.
El trabajo realizado por el ICA se alinea con los principios de la Reforma Agraria, al respaldar directamente a comunidades agrícolas. Esto tiene un impacto positivo en la seguridad alimentaria y en la superación de la pobreza, ya que permite que los pequeños productores mantengan cultivos saludables y productivos, claves para su sustento y el de su entorno.
Compromiso firme con el desarrollo del campo
Con cada jornada, el ICA reafirma su compromiso con el bienestar del campo colombiano. Las acciones en Dibulla demuestran que con acompañamiento técnico y vigilancia constante es posible alcanzar una ruralidad más fuerte, justa y con verdaderas oportunidades de progreso para quienes trabajan la tierra día a día.