La muerte del niño Kevin Acosta, de siete años, diagnosticado con hemofilia, desató una fuerte controversia nacional luego de que el presidente Gustavo Petro divulgara públicamente apartes de su historia clínica sin autorización. El caso ha generado cuestionamientos legales, éticos y políticos, mientras la familia del menor denuncia revictimización y apunta a fallas del sistema de salud.
Revelación pública y señalamientos a la familia
Durante un acto público en el departamento de La Guajira, el mandatario se refirió al estado médico del menor y responsabilizó a la familia por permitirle practicar deporte, pese a su condición.
El niño falleció el pasado viernes en Bogotá, tras una caída en bicicleta que agravó su cuadro clínico. Según su madre, Katherine Pico, llevaba cerca de dos meses esperando que el sistema público de salud le suministrara el medicamento Emicizumab, esencial para controlar la hemofilia.
Kevin Acosta recibía el medicamento desde los nueve meses de nacido. Sin embargo, la Nueva EPS, actualmente intervenida por el Gobierno, dejó de suministrarlo sin que hasta ahora se conozcan explicaciones oficiales.
Pese a los señalamientos contra la familia, ni el Presidente ni el ministro de Salud Guillermo Alfonso Jaramillo han expresado públicamente solidaridad con los familiares ni anunciado investigaciones sobre la suspensión del tratamiento.