La presencia del presidente colombiano Gustavo Petro en Ecuador ha quedado en el centro de la discusión pública tras la difusión de informes que detallan una estancia reservada en Manta, donde el mandatario habría permanecido varios días sin actividades oficiales visibles. La información, basada en documentos de inteligencia y testimonios, describe un ambiente de estricta confidencialidad, movimientos constantes de seguridad y visitas que hoy generan cuestionamientos tanto en el ámbito político como diplomático.
Vea también: Marchas del 1 de mayo en Colombia: Petro busca respaldo a su constituyente y critica al Banco de la República
El viaje se produjo luego de la participación de Petro en la posesión del presidente Daniel Noboa, tras lo cual se desplazó en el avión presidencial hacia la ciudad de Manta. Allí, según los reportes, se alojó en una residencia exclusiva que incluso estaría disponible en plataformas de hospedaje, permaneciendo en el lugar durante cerca de tres días sin registros de desplazamientos públicos ni eventos oficiales, lo que incrementó el nivel de especulación sobre las actividades realizadas durante ese periodo.

El contexto de seguridad en Ecuador durante esos días era especialmente delicado debido a la búsqueda de José Adolfo Macías, figura clave del crimen organizado en ese país. Las investigaciones periodísticas indican que, paralelamente a la estadía de Petro, se habrían presentado contactos entre emisarios del grupo criminal y actores vinculados a Colombia, una situación que fue interpretada por autoridades ecuatorianas como un elemento de preocupación en medio de sus operaciones para capturar al fugitivo.
Vea también: Colmenares: el caso se cierra sin culpables, pero la justicia reconoce que fue un homicidio
Los documentos de inteligencia también describen un esquema de seguridad dividido, en el que agentes colombianos custodiaban directamente al presidente mientras que fuerzas ecuatorianas se encargaban del perímetro externo. A pesar de este despliegue, los reportes destacan la constante circulación de vehículos con vidrios polarizados entrando y saliendo de la residencia, así como la falta de información sobre las personas que accedían al lugar, lo que contribuyó a reforzar el hermetismo de la visita.
Vea también: Cuatro personas permanecen desaparecidas tras ola de secuestros en Uribia, La Guajira
Otro elemento que ha generado controversia es la mención de reuniones privadas dentro de la vivienda, acompañadas de música y presencia de personas que no hacían parte del esquema oficial. Estas versiones han sido interpretadas por sectores políticos como posibles irregularidades, lo que llevó a Noboa a emitir declaraciones públicas que escalaron rápidamente a un cruce de señalamientos entre ambos gobiernos.
En respuesta, Petro ha defendido su conducta asegurando que su visita tuvo carácter oficial y que estuvo bajo protección estatal ecuatoriana en todo momento. Además, explicó que utilizó su estancia para trabajar en un libro sobre crisis climática y capitalismo, rechazando las acusaciones y anunciando acciones legales, lo que mantiene abierto un nuevo episodio de tensión en las relaciones entre Colombia y Ecuador.