Desde el pasado 21 de agosto, 34 familias del barrio Cristo Rey en Fonseca, La Guajira, permanecen sin servicio de energía eléctrica debido al daño de un transformador que abastecía a la comunidad. La situación ha generado graves afectaciones a niños, adultos mayores y personas en condición vulnerable.
El transformador que surtía al barrio estaba diseñado para 15 viviendas, pero terminó conectado a más del doble. La sobrecarga provocó su daño, dejando a toda la comunidad sin luz desde hace una semana.
Los habitantes acudieron a la empresa Air-e, que planteó como única solución la compra de un transformador nuevo, opción inviable para los afectados por falta de recursos. La comunidad también buscó apoyo en la alcaldía de Fonseca, pero no recibió atención directa del alcalde ni del secretario de Gobierno.
La Personería Municipal sí intervino y documentó la problemática, pero hasta ahora no se ha concretado ninguna gestión de fondo.
Ante la falta de respuestas oficiales, los vecinos decidieron reunir fondos para comprar un transformador de segunda mano. Aún les faltan 500 mil pesos y, para conseguirlos, han organizado una cadeneta en la vía pública, pidiendo aportes a los conductores que transitan por la zona.
La situación se ha vuelto insostenible. Varias familias han enviado a sus hijos fuera del barrio por las altas temperaturas. En las viviendas quedaron adultos mayores, mujeres embarazadas, niños pequeños y un recién nacido con una enfermedad grave que acaba de salir de cuidados intensivos.
Además, la falta de energía afecta el acceso al Internet, limitando la educación de los niños y jóvenes, y también impide el uso de turbinas para extraer agua, lo que ha intensificado la sed y la desesperación.
Los habitantes de Cristo Rey exigen una solución definitiva y consideran injusto tener que financiar un transformador cuando el acceso a la energía es un derecho básico. Mientras tanto, continúan resistiendo entre el calor, la incertidumbre y la angustia de no saber cuándo volverá la luz a sus hogares.